Nuevo reclamo por muerte de poetisa y patriota Julia de Burgos

Julia de Burgos by Luzdy Rivera luzdyrivera@gmail.com

Por: Jesús Dávila

Seis años después de que Estados Unidos se hiciera de la vista larga ante el pedido de que entregará los expedientes del caso de la escritora y patriota Julia de Burgos, que murió en 1953 en condiciones que no están claras, la vicepresidenta del Partido Independentista Puertorriqueño está insistiendo en su reclamo.

“La historia de Julia de Burgos va a continuar incompleta mientras no contemos con esta parte esencial de su vida política”, dijo la también senadora por el PIP María de Lourdes Santiago, al hacer pública su intención de presentar su pedido formal en los próximos días.

El nuevo reclamo por aclarar las circunstancias y la posible intervención de agencias de seguridad en la muerte de la aclamada poetisa y luchadora independentista hace que un pasado del que muchos creían haberse librado, se asome otra vez al presente cuando el Congreso de EEUU está por comenzar una nueva ronda de discusiones sobre el caso de Puerto Rico.

En particular, levanta la interrogante de lo que harán al respecto los congresistas demócratas de Nueva York Nydia Velázquez, Alexandria Ocasio Cortés y Richie Torres.

Fue el anterior congresista por el distrito que ahora representa Torres, el entonces representante José Serrano, quien, por gestiones del PIP, logró que el Buró Federal de Investigaciones (FBI) anunciara que entregaría a Puerto Rico 2.000.000 de folios sobre la vigilancia y persecución de los independentistas puertorriqueños.

La entrega de documentos, sin embargo, se detuvo cuando apenas se habían “desclasificado” menos de 200.000 páginas. Los reclamos de la senadora Santiago van dirigidos directamente a esos expedientes del FBI. De los pocos expedientes ya hechos públicos, se conocen detalles sobre la persecución a Burgos desde que llegó a EEUU, cómo era vigilada y se copiaban al detalle los discursos de Burgos a quien decían “la rosa de Puerto Rico” ante los nacionalistas en Nueva York.

De esos expedientes también surgió que en ese tiempo también EEUU intentaba lograr que los comunistas e independentistas puertorriqueños hicieran causa común con los autonomistas para abandonar los reclamos de independencia en favor del entonces recién fundado régimen autonómico denominado Estado Libre Asociado.

Por aquellos años también, en EEUU, fueron objeto de persecución, entre muchos otros, Thelma Mielke, primera delegada observadora de Puerto Rico ante las Naciones Unidas y el pintor Rockwell Kent, quien había jugado un papel importante en denunciar la persecución contra el líder nacionalista Pedro Albizu Campos.

La poetisa Burgos trabajó como periodista en Nueva York y se encargó de las noticias internacionales en el periódico Pueblos Hispanos, que dirigía el también patriota y poeta Juan Antonio Corretjer. Después trabajó en Washington en el Departamento de Estado como parte de un esfuerzo dirigido a que EEUU transformara su política hacia América Latina en una de amistad solidaria.

Abandonó Washington cuando se produjo una purga de funcionarios tildados de subversivos como parte de la llamada Guerra Fría. De vuelta en Nueva York, terminó en el hospital Goldwater para enfermos crónicos. Allí aceptó someterse a experimentos médicos que, supuestamente, buscaban curas para el mal del que padecía. Ese hospital, en la pequeña isla Roosevelt entonces Welfare Island era un centro importante de investigaciones.

Según la documentación de la Liga Arquitectónica de Nueva York, “durante la Segunda Guerra Mundial objetores por conciencia se prestaron como voluntarios para que los usaran como conejillos de indias para experimentos secretos”. De hecho, el reclamo de la senadora en 2014 se produjo ante la revelación de que la propia poetisa le había enviado una carta a su hermana en la que expresó su convencimiento de que lo que querían los científicos que hacían experimentos con ella era hacerle daño.

Cuando logró salir del hospital, los científicos supuestamente le dijeron que en julio de ese año de 1953 se sabrían los resultados de los experimentos con ella. Fue precisamente ese mes cuando al salir de trabajar en un recital y dirigirse hacia la casa de una hermana, le dio un ataque súbito, le robaron la cartera y, aunque logró llegar tambaleándose a un hospital en la calle 106, la tomaron por una borracha callejera, la rechazaron y la enviaron a un hospital de Harlem, donde se certificó su muerte por pulmonía bacteriana.

Su hermana estuvo buscándola durante un mes, mientras su cuerpo permanecía en una morgue como desconocida (Jane Doe). Entre los pocos informes del FBI que se han conseguido, hay uno en el que se consigna la sorpresa del analista de inteligencia ante los honores póstumos de los que fue objeto en el Ateneo Puertorriqueño, las honras que le rindió el Partido Comunista y la publicación de un libro con sus obras. El tema de los expedientes de Burgos surge también en momentos en que la fiscalía de Nueva York ha reabierto la investigación por la muerte del líder radical Malcom X.

Sobre ese caso, un policía retirado reveló en una carta a su hijo con instrucciones de hacerla pública después de su fallecimiento cómo la policía neoyorquina infiltró su organización y arrestó a sus guardaespaldas y le dejó así sin protección el día que fue asesinado. De igual forma, en estos días también se han revelado más documentos sobre experimentos secretos algunos letales, conducidos por una división técnica de la Agencia Central de Inteligencia en hospitales y centros de investigación científica de EEUU y Canadá.

Ese programa de experimentos comenzó en 1953. Una fuente que lleva años estudiando documentos de los servicios de inteligencia de EEUU, que en otras ocasiones ha provisto informaciones que han resultado ciertas, aseguró que la intervención en el caso de Burgos está “confirmada”. La fuente indicó que además de los documentos sobre Julia de Burgos, se deberían pedir los documentos que pueda haber sobre el caso de la también poetisa revolucionaria puertorriqueña Marina Arzola, fallecida en 1976 por una complicación pulmonar. La senadora Santiago no tiene teorías, pide que se entreguen los documentos del FBI. 

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