Manejar los miedos, el secreto del dominio y control social

Como una minoría propietaria ha esclavizado a la mayoría trabajadora en la civilización.

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Por: Pablo Hernández Parra
sofiaesteves44@gmail.com


Todos los que nacemos, hasta morir bajo el reino de la propiedad privada, vivimos bajo el dominio y control de un Estado. Esta forma de organizar la sociedad común a toda civilización, tiene dos pilares fundamentales sobre los cuales se sostiene. El primero es el poder del Estado, mejor conocido como el monopolio legítimo de la violencia y las armas, siempre acompañados por sus instituciones “hermanas” como los jueces, tribunales, policías, derecho y cárceles. Este poder le permite a los propietarios, limitar tanto la “libertad” que le concede al resto de los mortales no propietarios hasta encerrarlo en una cárcel y si el delito es grave puede ponerle fin a la vida de cualquiera de ellos.. Que sea legal o ilegal el asesinato, es sólo una cuestión de forma y de las circunstancias. El cumplimiento de las leyes y en especial la constitución o los decretos del monarca o presidente, establece que el desconocimiento de ellos, no justifican su incumplimiento y por lo tanto la aplicación de todo el peso de la ley al infractor o delincuente, incluyendo su muerte..


El segundo, es el poder de la religión oficial y con la iglesia correspondiente, que santifica al Estado y orden existente y a través de su libro sagrado le da fundamento a las costumbres, tradiciones, moral y educación correspondiente. Bajo la sombra de estos dos poderes fundamentos de todo Estado, desde niño o niña en el seno de la familia, esa fábrica de imposición de la ideología de los propietarios, aprendemos dos reglas básicas, cuya adecuación y actualización van a ser reforzadas a lo largo de nuestras vidas, desde la cuna a la urna.

La primera, amar y respetar a Dios por sobre todas las cosas, así como el resto de mandamientos, so pena de no ganar el cielo, el paraíso como reino de la felicidad eterna después de muertos, liberándonos de este valle de lágrimas. No olvidemos, que en el reino de los cielos, es el único lugar donde seremos “propietarios”. Así está escrito en el libro sagrado. Eso sí, de no cumplir con los mandamientos, solo nos espera el infierno, igualmente eterno.
La segunda obedecer y respetar a cualquier autoridad terrenal dentro del orden establecido donde nacemos, sin importar su origen, especialmente si quien la ejerce tiene una correa en la mano, nos apunta con un arma o nos amenaza con una sanción o sentencia inapelable.


De esta manera, como esclavos, nuestra vida transcurre entre estos dos miedos.
El miedo al más allá, a la muerte, que nos evite el infierno y obtengamos el pasaporte para el cielo. Es importante aclarar que en el mundo oriental hay regiones con mejores ofertas de este tipo de seguro de vida en el más allá. La reencarnación ofrecida puede ocurrir en un tiempo prudencial. La oferta del cristianismo, en especial del catolicismo, en este aspecto, para la reencarnación es válida solo, para el día del juicio final, sin fecha concreta de cumplimiento, lo cual la hace una oferta engañosa.


En toda religión hay un manual de supervivencia para el más allá. En occidente se les llama Biblia, Coran, Tora, mientras que oriente se conocen como los tres Veda de la antigua India, los cinco ching chinos de la religión imperial china, el Tipitakam y Dharma del budismo, el Tao-tê-ching de los taoístas y el Avesta del mazdeísmo persa, entre otros. Todo depende de la respectiva compañía de seguros que vende los viajes para el más allá. Este balance al final de toda vida humana y los libros sagrados, se remonta al Libro de los Muertos en la religión egipcia, donde están contenidos, los fundamentos de todas las religiones principales de occidente.
Este paquete vacacional para el disfrute de la vida en el más allá, con la aparición del dinero, dio origen a los conocidos paquetes chilenos del mundo financiero moderno, como “Intangibles a futuro”, o promesas de pago, como un cheque, bono o fianza mediante la cual la iglesia, las religiones y claro los sacerdotes, pagarán por tus diezmos y contribuciones monetarias y materiales que les hagas en vida. Eso sí, la devolución de tu dinero, está doblemente asegurada por la compañía religiosa respectiva, Si y solo si te has portado bien y cumplido por las cláusulas del contrato firmado, especialmente las letras pequeñas y segundo lo más importante, la única oficina para pagarte la promesa y los intereses respectivos, está en el cielo, donde el “Señor te pagará”. En ese sentido, mientras más rápido te mueras, más rápido disfrutarás de la oferta. Precisamente el COVID 19 es una especie de viaje chárter de emergencia, que los dueños de las iglesias, junto con la OMS, las farmacéuticas, Bill y Melinda Gates, la Fundación Rockefeller, el Foro de Davos, etc, han puesto a tu disposición, siempre preocupados por tu vida y en especial por tu futuro.
Por ello desde el Papa Francisco y los líderes religiosos y políticos mundiales, hasta los Estados y gobiernos del mundo, preocupados por tu salud y sobre todo por tu descanso eterno, te llaman a vacunarse gratuitamente y lo más pronto posible. No olvidemos que uno de los ideólogos y ejecutores de esta campaña y ofertas de viaje para el más allá, el Sr Bill Gates, en febrero del 2010, cuando diseñaba la actual campaña lo anunció con toda claridad:
…El mundo tiene actualmente 6,800 millones de personas. Y está en camino para llegar a 9,000 millones. Ahora, si hacemos un gran trabajo en nuevas vacunas, cuidado de salud, y servicios de salud reproductivos podríamos disminuir esa cifra, quizás, 10 o 15 %,… https://www.ted.com/talks/bill_gates_innovating_to_zero?language=es.
Si la población mundial actual llega a los 7,900 millones de persona, el 15% equivalen a 1.185 millones, objetivo a mediano plazo a ser alcanzado para el 2040, como parte de la reducción a casi cero de la población, el consumo en el mundo y las emisiones de CO2 antropogénicas que esperan lograrlo para el 2050. La actual Plandemia y las que tienen planificadas, permitirán vacunar permanentemente a la población hasta el 2050, cuando aspira reducir la población a menos de 6,000 millones de personas.
Pero por favor no interpreten mal las intenciones del Sr. Bill Gates, de la Elite del Poder Mundial, de los grandes medios de comunicación o de los “científicos” y políticos con su llamado a vacunarse, a quedarte en casa, todos ellos están realmente preocupados por tu salud actual, pero más por tu descanso eterno. Simplemente el COVID-19 es un boleto de viaje gratuito puesto a disposición de los más pobres, para que abandonen este valle de lágrimas y se conviertan en propietarios del reino de los cielos. ¡Ah! Se nos olvida, también en el paraíso existe un dueño y una corte celestial, pero igualmente se sentirán como en la tierra. Solo que como espíritus no tendrán ningún tipo de dolencia. Y si todavía no sabemos como se puede ser feliz, sin tener un cuerpo material, un cerebro y sentidos para disfrutar la felicidad, el Foro de Davos nos explicaran con el Gran Reinicio como en el 2030 seremos felices sin tener nada. Claro, seremos muertos vivientes, como ya lo vemos caminando por las calles y campos del mundo.

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