Lo que se han inventado con el covid-19

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Por: Dr. R. Iván Iriarte, MD, MS


Desde que comenzó la crisis en el mundo sobre el fenómeno del COVID-19, he escrito múltiples artículos,
cartas y comunicaciones en relación al tema. Todos estos escritos han tratado sobre mi postura, que no
ha cambiado desde el principio, en la cual reitero de manera firme que se ha respondido de una forma
totalmente inapropiada al fenómeno de esta enfermedad. Se han violado todos los principios establecidos
por un siglo en la Medicina y la Salud Pública sobre cómo manejar enfermedades infecciosas agudas y
cómo mitigar epidemias causadas por éstas. Algunas de las cosas que he escrito, las he publicado y están
accesibles al público. Estos escritos contienen referencias que apoyan todos los argumentos:


https://www.pandata.org/a-critical-analysis-of-the-covid-response/

https://radioacromatica.com/2021/04/19/cosas-hechas-durante-la-epidemia-de-covid-19-nunca-antesvistas/


https://rpubs.com/CMS/saludpublicapuertorico


Otras cosas las he distribuido a personas que conozco por canales privados. He enviado planteamientos a
legisladores en Puerto Rico. He escrito cartas al Gobernador de Puerto Rico y al Secretario de Salud,
quienes nunca me han respondido. Siempre los planteamientos son los mismos – expresados de
diferentes maneras. En semanas recientes, he añadido a mis preocupaciones el proceso de vacunación;
las reservas con los mecanismos de la nueva vacuna, los efectos adversos reportados, y la insistencia de
los gobiernos en hacerla compulsoria o coaccionar a la población a usarla. Todos los planteamientos
expresados tienen que ver con la práctica de la Salud Pública, la Medicina y la aplicación de principios de
Bioética, temas que han sido de mi competencia profesional.


En este ensayo, expongo las cosas que se han inventado durante la epidemia del COVID-19. Estas son
cosas que jamás se habían hecho en el campo de la Salud Pública y la Medicina. Son cosas que carecen de
precedente histórico, y se establecieron por primera vez en esta epidemia. Como la mayoría abrumante
de la población no está al tanto de la manera en que usualmente se responde a la ocurrencia de
enfermedades infecciosas y epidemias, y de los planes establecidos en diferentes países para responder
en estas situaciones, parece entendible que haya sido posible convencer a la población que las medidas
tomadas eran “necesarias” y de acuerdo a lo indicado para mitigar los efectos negativos de salud.

Lo que parece incomprensible es cómo profesionales de Salud Pública y Medicina se envolvieron en descartar los
principios establecidos en la práctica de sus profesiones, para adoptar los inventos creados para el evento
del COVID-19.

A continuación la lista de los inventos más evidentes:

  1. A finales del 2019 y principios del 2020 se identificaron casos en Wuhan, China con una
    enfermedad respiratoria seria. Se identificó que esta enfermedad estaba asociada a una nueva
    cepa de un virus del grupo conocido como Coronavirus, y que luego llamaron SARS-CoV-2. Aunque
    el código genético de este virus es 85% igual a otros Coronavirus que producen enfermedades
    respiratorias en seres humanos, se inventaron que este virus es “novel” y que todos los seres
    humanos serían susceptibles a ser infectados por el mismo. Es conocido el fenómeno de
    inmunidad cruzada, por infecciones con otros agentes que pueden tener características similares.
    Por alguna razón, se inventaron que este virus sería una excepción a todos los agentes virales
    conocidos anteriormente. Estudios posteriores han confirmado que un porcentaje alto de la
    población posee inmunidad al SARS-Cov-2 por infecciones previas con otros Coronavirus (1-5).
  2. Basados en un reporte de un caso (6), las autoridades de Salud y la Organización Mundial de la
    Salud (OMS) determinaron que esta enfermedad era transmisible de manera significativa por
    personas infectadas sin síntomas de la enfermedad. Aunque luego se confirmó que el supuesto
    caso reportado era de una persona que sí tenía síntomas de la enfermedad, por primera vez en la
    historia de epidemias causadas por virus respiratorios, se inventaron que esta epidemia era
    producida por la transmisión por personas asintomáticas en la comunidad. Se ha demostrado que
    esto no es correcto (7-12).
  3. Casi simultáneamente con la identificación del SARS-CoV-2, el científico alemán Christian Drosten
    y sus colaboradores, se inventaron una prueba de RT-PCR para el nuevo virus, sin tener
    especímenes que hubieran aislado el virus, especulando la secuencia de nucleótidos solo por la
    proximidad genética con otros Coronavirus conocidos (13). El artículo escrito por estos autores
    fue publicado en un tiempo récord de menos de dos días luego de haber sido sometido (14). La
    OMS adoptó inmediatamente esta prueba para el diagnóstico de esta enfermedad.
  4. Por primera vez en la historia, se inventaron que para el diagnóstico de una enfermedad – en este
    caso la denominada COVID-19 – es suficiente el único criterio de una prueba de RT-PCR para el
    virus SARS-CoV-2. Esto ha traído como consecuencia que se han interpretado como sinónimos un
    resultado positivo de una prueba de RT-PCR con la definición de un “caso de COVID-19”. Nunca
    en la historia se ha definido como un caso de una enfermedad aguda infecciosa a una persona en
    ausencia de síntomas de la enfermedad.
  5. Al definir el criterio anterior, se inventaron la práctica de hacer pruebas de RT-PCR “en masa” a la
    población general, con el propósito de detectar “casos de COVID-19” aún en personas libres de
    síntomas. Hay extensas referencias en la literatura que demuestran que la mayoría de las pruebas
    positivas encontradas en estas circunstancias son resultados falsos positivos (15-22)
  6. Al determinar que cualquier persona con una prueba de RT-PCR positiva para SARS-CoV-2 es un
    “caso de COVID”, se inventaron la práctica de poner en cuarentena a estos individuos. Toda la
    literatura de Salud Pública en el pasado establece que esta práctica es inaceptable y no debe
    hacerse en ninguna circunstancia (23).
  7. El proceso de determinar la causa principal de muerte en un individuo fallecido siempre ha sido
    uno de muchos retos e incertidumbres. En la práctica de la Medicina, se han definido criterios
    clínicos para determinar estas causas de muerte de la manera mejor posible, aceptando que no
    se tiene total certeza. Para el COVID-19 se inventaron que cualquier persona que muriera y tuviera
    una prueba positiva de RT-PCR para SARS-CoV-2 hasta 28 días antes de la muerte, sería clasificada
    como una muerte por COVID-19 (24). También se inventaron que cualquier individuo que muriera
    con un cuadro clínico sospechoso de COVID-19, sería clasificado como una muerte por COVID-19,
    aún sin confirmar con una prueba de laboratorio (25).
  8. A pesar de décadas de experiencia en los métodos recomendados para mitigar una epidemia, y
    recomendaciones claras de los mismos (23), se inventaron métodos que supuestamente
    mitigarían los efectos de esta epidemia, sin ninguna evidencia de que ninguno de estos funcione.
    Para agravar el asunto, estas medidas fueron establecidas con carácter compulsorio a la
    población. Ejemplos de estas medidas son: el distanciamiento social, el cierre de negocios, la
    restricción de horarios en los negocios o actividades, cierres de escuelas, toques de queda,
    suspensión de actividades sociales, suspensión de actividades recreativas, encierros de la gente
    en sus casas, limitación de servicios médicos y de salud, barreras de plexiglás, desinfección de
    objetos, flechas de tránsito en centros comerciales, tomas de temperatura, y otras.
  9. A pesar de décadas de estudios de investigación que demuestran que el uso de mascarillas no
    protege de contagios con virus respiratorios, y causan daños (26-34), y la extremadamente baja
    probabilidad de que alguien no enfermo en la comunidad pueda estar infectado y contagioso con
    este virus, se inventaron que todo el mundo tiene que usar una mascarilla donde quiera.
  10. Desarrollaron de manera muy rápida una vacuna, que tiene una serie de problemas serios, que
    no discutiremos en este escrito. Toda la vida, las vacunas, si funcionan, protegen de enfermarse
    a los vacunados. Conocemos un fenómeno llamado inmunidad de rebaño, o inmunidad de grupo,
    por el cual sujetos inmunes a una enfermedad – ya sea por inmunidad natural o por estar
    vacunados – pueden proteger de la enfermedad a sujetos susceptibles. La inmunidad natural
    (luego de padecer la enfermedad infecciosa) siempre se ha considerado superior a la inmunidad
    producida por una vacuna. Nunca se ha considerado que una persona no inmunizada pueda poner
    a riesgo de enfermedad a una persona vacunada, o a una persona inmune de manera natural. Con
    el COVID-19 se inventaron que la vacuna produce inmunidad superior a la inmunidad natural;
    también se inventaron que todo el mundo tiene la responsabilidad civil de vacunarse, para
    proteger a todos, inclusive a los vacunados. De esta manera, se pretende coaccionar a todos a
    vacunarse, incluyendo a los recuperados de la enfermedad, y a los que por alguna razón tienen
    reservas con los riesgos posibles por el proceso de vacunación. Se pretende inventarse (por
    primera vez en la historia) un sistema de segregación social, en el cual se identifican a los
    vacunados y no vacunados, para determinar quién tiene privilegios o penalidades.
    Es hora que la población tome conciencia de todos estos inventos que han sido creados desde el año 2020
    con el evento del COVID-19. Ninguna de estas cosas ha sido consistente con la práctica de la Salud Pública
    ni la Medicina en el pasado. La manera de responder a la amenaza de una epidemia de una enfermedad
    infecciosa, de acuerdo a lo establecido por décadas, sin inventarse prácticas sin base alguna, es la
    siguiente:
  11. Definir los casos de acuerdo a criterios clínicos. Usar las pruebas diagnósticas solo para confirmar
    los casos.
  12. Asignar la responsabilidad de definir y reportar los casos a los profesionales médicos.
  13. Llevar estadísticas de morbilidad y mortalidad de acuerdo a la definición de casos.
  14. Estudiar los casos y compararlos con el resto de la población para identificar factores asociados a
    la enfermedad, o severidad de la misma.
  15. Usar los datos de estos estudios para desarrollar estrategias de mitigación.
  16. Exhortar a la población a adoptar medidas de higiene y a permanecer en la casa en caso de
    enfermedad.
  17. Aislar o poner en cuarentena a los enfermos.
  18. Proteger a los vulnerables.
  19. Adoptar medidas de mitigación minimizando el impacto a las actividades cotidianas de la
    población.
  20. Ofrecer la vacunación a las personas de mayor riesgo, de manera voluntaria y con consentimiento
    informado.

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