Está naciendo una nueva clase de esclavos…y somos parte de ella

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Por: Sofia Esteves <sofiaesteves44@gmail.com>

Toda civilización desde su aparición, independientemente del lugar y época en que aparece se caracteriza por el dominio de la propiedad privada sobre los grandes medios de producción y la esclavitud del trabajo, de la cual se extrae el excedente productivo, del cual vive la clase propietaria.

Desde la esclavitud de la antigüedad, donde por medio de la violencia (La fuerza) y el engaño y fraude (religión) los propietarios sustituyen la antigua comunidad primitiva, como forma de organizar la sociedad, por el Estado como la organización de la sociedad en función de la acumulación de riquezas y poder de acuerdo a los intereses, objetivos y privilegios que les dicta la propiedad privada, en cada momento histórico.

La esclavitud del trabajo es el fundamento de toda civilización. Y desde entonces, la mayoría de la sociedad han sido esclavos al servicio y bajo el control y dominio de esa minoría propietaria y de su Estado. En sus inicios el esclavo, era un objeto parlante, sin ningún tipo de derecho. Bajo el feudalismo estaba atado a los propietarios a través de la tierra y la renta de trabajo, especie o dinero que debía entregarle al propietario, amén de ser el soldado necesario para llevar adelantes las guerras de expansión, como el medio principal de acumulación.

Con el capitalismo, el esclavo solo cambia de forma, es “libre” de vender su fuerza de trabajo al propietario o al Estado y recibir a cambio el salario, que lo ata igualmente a la propiedad privada y a su Estado. Y el esclavo moderno, es la peor esclavitud, donde la única libertad que tiene el asalariado es la de morirse de hambre, si el propietario o el Estado no lo contrata. De tal manera que si en el pasado, los esclavos y campesinos tenían asegurada su existencia, bajo el capitalismo, el asalariado no tiene asegurada su existencia y el desempleo se convierte en el producto más típico del sistema.

Lo importante de este artículo de Catherine Austin es que plantea claramente, como el capitalismo luego de cuatro revoluciones industriales y en el momento que es el único modo de producción y formación económico social dominante en todo el planeta, ha entrado en una nueva fase de esclavitud del trabajo. Donde reducir la población, disminuir la principal fuerza productiva de la sociedad se convierte en el principal objetivo a conquistar para establecer el imperio mundial del crimen organizado.

Y esta nueva fase en el desarrollo del capitalismo,  significa una era de oscuridad y opresión para la mayoría de la sociedad, y cada uno de nosotros está contribuyendo a ello,de allí la principal preocupación y advertencia de Catherine «Entiendo por qué ellos lo están haciendo. Lo que no entiendo es por qué los estamos ayudando».  

Hace unos 50 años Martin Luther King escribió

Lo preocupante no es la perversidad de los malvados sino la indiferencia de los buenos 

Nuestras vidas comienzan a terminar el día en que nos volvemos silenciosos sobre las cosas que importan. 

No estamos solos y cada día somos una creciente mayoría, por lo tanto, se trata de organizar la resistencia, dotarnos de conciencia y conformar la fuerza necesaria para voltear la tortilla. 

Catherine Austin Fitts: Breve semblanza del modelo esclavista tecnocrático

Ene 02, 2022Artículos de opiniónEl nuevo orden mundial0Like

Una experta en finanzas explica cómo los confinamientos, el despliegue del 5G, la destrucción de la clase media y el fraude de la vacunación Covid-19 establecen las bases políticas y tecnológicas de un nuevo sistema esclavista.

“Fui banquero de inversiones hasta que la política me impidió seguir practicando mi arte. Me formé como estratega de carteras, por lo que cartografío mi mundo observando los flujos financieros y la asignación de recursos. También me formé como generador de conspiraciones, ya que las conspiraciones son el principio organizativo fundamental… No fue hasta que dejé la clase dirigente que me enteré de que los que no pertenecían al club habían sido entrenados para despreciar y evitar las conspiraciones, un truco inteligente que sabotea sus esfuerzos por conseguir el poder”. Catherine Austin Fitts, The Injection Fraud – It’s Not a Vaccine


Por Claudio Fabián Guevara

Catherine Austin Fitts es una banquera de inversiones y ex funcionaria pública estadounidense. Ha escrito ampliamente sobre el tema del gasto público y ha denunciado varios casos de fraude gubernamental a gran escala. En su website The Solari Report, aborda el robo masivo de fondos de pensión, el estado de las monedas en el mundo y otros temas relacionados con tendencias y mercados.

A fines de 2020 Catherine Austin Fitts fue entrevistada para la película “Planet Lockdown” y ofreció un brillante resumen del modelo político y económico que emerge de la pandemia manufacturada del Covid-19. Para esta experta en finanzas, la reingeniería social que estamos presenciando se origina en el sistema bancario globalizado:

“Los banqueros están tratando de introducir un nuevo sistema, que aún no está listo para funcionar. Así que están tratando de alargar el sistema del dólar y de acelerar la introducción del nuevo sistema sin que nadie se dé cuenta exactamente de lo que es”

Video completo: Catherine Austin Fitts entrevistada en Planet Lockdown

         “El nuevo sistema será el fin de las monedas. Se está creando una nueva moneda, un nuevo sistema de transacciones que será todo digital. Así que lo que están tratando de hacer implica esencialmente todo el dinero del planeta. El desafío es ¿cómo comercializar un sistema que, si la gente lo entiende, lo rechazará? Por supuesto, la forma de hacerlo es con la crisis sanitaria”.

La mirada de Austin Fitts integra en un sistema coherente las líneas maestras de esta etapa histórica: el significado de los confinamientos y las nuevas herramientas de control, el despliegue del 5G, la destrucción de la clase media y el establecimiento de las bases tecnológicas para un nuevo sistema esclavista.

En este artículo, una breve exégesis de sus conceptos.

El enemigo invisible: ¿Por qué una crisis sanitaria?

Para que unos pocos puedan controlar a muchos, la cuestión es cómo llevar a las ovejas hacia el matadero sin que se den cuenta. En este sentido, los enemigos invisibles son ideales.

“Tuvimos la guerra contra el terrorismo con terroristas invisibles”, afirma Catherine“Y entonces ahora un virus es perfecto porque es invisible. No puedes demostrar que no existe, porque es invisible. Los enemigos invisibles son siempre los preferidos, sobre todo si asustan a la gente, si la gente necesita que el gobierno les proteja”.

La crisis del virus invisible permite construir enormes mecanismos de control. Se impide que la gente se reúna, se organice, hable de lo que está pasando, etcétera. Y con el rastreo de contratos, se puede controlar quién habla con quién; si todo el trabajo y la educación es en línea, se puede literalmente escuchar todo lo que dicen.

Así los gobiernos pueden instituir cantidades extraordinarias de vigilancia en la teoría de que están protegiendo del virus a la población.

“No quiero subestimar la capacidad de la élite para introducir patógenos que maten a la gente. No quiero sugerir que la gente no se enferma. Pero esencialmente lo que están tratando de hacer es que la gente compre una solución antes de ver a dónde va a ir en última instancia”.

Lo que estamos viendo es una ingeniería de nuevos sistemas de control. El Covid-19 es una institución de controles para el pasaje planetario de una civilización humana a una civilización tecnocrática.

Confinamientos: un plan de negocios para los gigantes

Dentro de este diseño está comprendida la destrucción de la clase media y el establecimiento de un sistema de producción y distribución centralizada de mercaderías. Las medidas de confinamiento marchan en esa dirección.

La declaración de “no esenciales” y el cierre de millones de pequeñas y medianas empresas, son un excelente plan de negocios para Amazon, Walmart y las grandes tiendas que pueden llevarse toda la cuota de mercado. Ésta es una guerra económica y básicamente desde abril los multimillonarios globales aumentaron su patrimonio neto en un 27%.

Dice Austin Fitts: 

“Esto ha sido un trabajo muy exitoso de la clase capitalista global y no debería llamarlo capitalismo porque es totalitarismo económico. Han sido capaces de consolidar fantásticas cantidades de riqueza económica, no sólo eliminando los ingresos de la clase media y consolidándolos en sus empresas, sino mejorando significativamente la riqueza y el poder de los mayores países desarrollados del G7 y China frente a los mercados emergentes. Los países con la tecnología más avanzada, acceso a la IA y a sistemas digitales, incluso a través del espacio, están consolidando dramáticamente el poder económico respecto de las naciones más débiles”.

Hay que pensar en esto como un golpe de estado planetario.

Durante 20 algunos años en los Estados Unidos, hemos tenido un golpe de estado financiero. A finales de 1995 se tomó la decisión de mover gran parte de los activos y el dinero fuera del país. Esto era parte de la creación de la burbuja de la economía mundial, de la globalización. Una vez que terminaron de mover todos esos activos, tendrían que consolidar y cambiar el sistema fundamental. Así que después del golpe financiero, han robado todo el dinero de los fondos de pensiones. Y ahora, necesitas una excusa para cambiar el sistema fundamental. Y así tienes el virus mágico. No hay dinero en la Seguridad Social gracias al virus mágico. No hay dinero en el Tesoro. Tienes tu excusa mágica perfecta”.

Tecnocracia y transhumanismo: el camino hacia la esclavitud

La tecnocracia hacia la que nos están empujando es el transhumanismo. 

Las terapias génicas que se promueven como “vacunas” lo que hacen es inyectar materiales en el cuerpo que crean el equivalente de un sistema operativo. Así se puede literalmente conectar a todo el mundo a la nube. Eso incluye conectarlos de manera que el sistema sea capaz de identificar digitalmente y rastrear a las personas en relación con su transacción financiera.

“Y si entonces instituyes una o más criptomonedas del banco central, ahora cada banco puede cerrarte individualmente las transacciones si no les gusta la forma en que te comportas. Mucha gente está familiarizada con el sistema de crédito social en China: es muy similar”.

“Básicamente, si se instala la red inteligente en tu coche, tu comunidad y literalmente en tu cuerpo, tienes vigilancia 24 horas al día, 7 días a la semana. Así también tendrán control espacial. Si dicen que no puedes viajar más de cinco millas, eso es todo: estás en un sistema de control digital completo y está controlado por los banqueros centrales a través del dinero”.

Combinar esto con el transhumanismo, significa, literalmente, que las inyecciones pueden instituir el equivalente de un sistema operativo en mi cuerpo. Y así estoy conectado al sistema financiero, literalmente, físicamente”.

No casualmente la persona que eligieron para dirigir la operación Warp Speed es un experto en interfaz inyectable cerebro-máquina, que solía dirigir la investigación en GlaxoSmithKline.

Seis grandes procesos convergentes

El proceso iniciado con el Covid-19 está digitalizando todo, incluyendo el cuerpo y la mente humana. Catherine Austin Fitts señala seis grandes procesos convergentes a escala planetaria:

– La industria de la tecnología construyendo las nubes y las telecomunicaciones.

– Los militares y las empresas en el espacio instalando los satélites 5G.

– Las grandes farmacéuticas fabricando las inyecciones.

– Los medios de comunicación vertiendo propaganda incesante.

– Los banqueros centrales diseñando los sistemas de criptomonedas.

Estos diferentes pilares están íntimamente entrelazados. Los medios de comunicación están tratando de mantenerlos separados para que no se advierta cómo van a unirse en un sistema integrado.

«Si todo se va a hacer a través de una red inteligente y hay que desplegarla en tu vecindario y en su cuerpo ¿Cómo van a construirla sin que veas la pista? Por eso se tratan de mantener estas diferentes líneas separadas. La élite no quiere que el público vea esto hasta que sea demasiado tarde».

Hoy la tecnología proporciona la capacidad de instituir un control económico y político centralizado. El propósito es instituir un nuevo sistema de esclavitud.

Por qué el esclavismo es el proyecto de la élite

Para Catherine Austin Fitts el proyecto que impulsa la élite es un modelo neoesclavista basado en un férreo control tecnocrático de la población. Lo explica por una sencilla razón: el esclavismo ha sido históricamente el modelo más rentable de gestión de negocios. Más que el petróleo, las drogas o la minería. El esclavismo no se prolongó más tiempo por limitaciones históricas. Pero en la actualidad, la tecnología permite superarlas.

El comercio de esclavos africanos terminó por dos motivos, opina Catherine:

– En primer lugar, por los defectos del sistema de garantías. 

“Los bancos en Londres perdían dinero porque los dueños de las plantaciones, cuando el mercado de materias primas bajaba, vendían sus esclavos al oeste y los bancos no podían ir a buscar su garantía. Los bancos no podían demostrar que Harry era su esclavo porque no había manera de perfeccionar la garantía”.

– La segunda razón fue que los haitianos se rebelaron y los europeos enviaron varios ejércitos para intentar sofocar la rebelión. Pero nunca pudieron. Los haitianos eran demasiado buenos en su autodefensa.

En la actualidad, con la tecnología digital, se puede perfeccionar la garantía. Las «vacunas» que se están desplegando a nivel global incluyen nanotecnología de interfaz cerebro-máquina, dispositivos de geolocalización, seguimiento de la identidad digital y tecnología con fecha de caducidad que puede gestionarse y apagarse a distancia.

En cuanto a la rebelión de la población, con la vigilancia global y el tipo de armamento que permite el 5G en el espacio y en la tierra, se puede aplastar toda disidencia. La superioridad militar del poder centralizado es abrumadora

Por lo tanto, ahora existe la capacidad tecnológica para volver a implementar la esclavitud. «Así que: ¿Por qué no reducir la población, integrar los robots, utilizar la IA para todo y acceder a una vida muy rica y lujosa sin todos los dolores de cabeza propios de la gestión?»

La élite ha llegado a un consenso en torno a este proyecto: «Hagámoslo».

En su épico artículo «El fraude de la inyección: no es una vacuna», Catherine Austin Fitts confiesa: «Entiendo por qué ellos lo están haciendo. Lo que no entiendo es por qué los estamos ayudando».

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