Cabos sueltos de la operación Gedeón

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Por Jesús Dávila

La desarticulada Operación Gedeón para derrocar el gobierno de Venezuela, ha dejado cabos sueltos en varios países del Caribe, como Curazao, Trinidad-Tobago y Puerto Rico, mientras llegan refuerzos navales estadounidenses y se produce un llamado a la acción de un político que ha sido vinculado a la MOSSAD de Israel.

Esos cabos sueltos de la abortada operación tienden a complicar la situación para Estados Unidos y para Holanda, Francia e Inglaterra, que también tienen colonias caribeñas y han movilizado barcos de guerra a la zona.Además, van configurando una historia que recuerda pasados de piratería, que comienza con la desafortunada llegada de un soldado aventurero a una isla, pero no a la legendaria Isla de Aves en el siglo XVII, sino a Puerto Rico en 2017.

El intento de Washington por desvincularse de lo que ha pasado tiene menos efectividad cada día, tanto por las confesiones -una tras otra- de participantes en la operación, como por los sucesos que siguen ocurriendo. En una historia que, ya es evidente, todavía se está escribiendo con revelaciones y acciones nuevas, de manera bastante desarticulada.El vuelo en días pasados del avión de reconocimiento RC-135, a lo largo de la frontera marítima venezolana, es el tipo de acción de espionaje que usualmente se hace en secreto. 

De igual forma, la Cuarta Flota, que desde que anunció su entrada en acción en abril había logrado mantener un perfil bajo y sus barcos parecían evitar los radares sociales de las islas caribeñas, finalmente se dejó ver con la entrada en escena del USS Kansas City.

Un día después de que el nuevo barco de guerra fuera localizado entre las Islas Caimán y Jamaica, circularon en las redes desde Venezuela informes de que ya estaba a más de cien kilómetros al sur de esa segunda isla y que le precedía el USS Detroit y otros dos barcos, cuya identificación se lograba mantener en reserva.Si haber dejado ver la flota entrando en el Caribe no hubiera sido suficiente, apareció en escena el opositor venezolano Antonio Ledezma, convicto en el 2015 por la Operación Jericó, en la que se supone estuvo vinculado a un agente del espionaje de la MOSSAD, de Israel.

Más allá de la coincidencia de Jericó y Gedeón como nombres de la historia militar de ese país, comenzaron a circular informes de que los campamentos en Colombia donde se entrenaron los invasores habían estado relacionados precisamente con la MOSSAD.

Ledezma, que los primeros días después del fracasado desembarco había mantenido distancia, ayer, tan pronto se supo del avance de la escuadra naval de EEUU, optó por hacer un llamado desde su cuenta electrónica. Dijo que “es urgente la intervención con una fuerza capaz de doblegar las mafias que usurpan poderes en Venezuela”.

La tendencia a la desarticulación parece una norma no escrita en el amplio teatro de operaciones.El barco HNLMS Karel Doorman, de la Armada del Reino de Holanda, que se había cruzado con el FS Dixmude el 24 de abril -presumiblemente en aguas del Caribe- se encontró con el guardacostas holandés Jaguar cerca de la isla de Curazao.

La fotografía del encuentro fue difundida el día tres de mayo, justo un día antes de que las lanchas procedentes de Colombia intentaran el desembarco a poca distancia, por la costa norte de Venezuela.En la fotografía, aparecen alzadas las compuertas de las lanchas salvavidas del Karel Doorman, como si estuviese listo para echarlas al mar.

Varios días después, el influyente periódico Chronicle de Curazao emitió un editorial duro en el que indicó que “no tenemos confianza” de que Holanda haya enviado su barco de guerra más grande con helicópteros de ataque, toneladas de equipamiento bélico, soldados e infantes de marina para ayudar a combatir el COVID-19.

En su editorial, el Chronicle afirmó que una guerra sería desastrosa y reclamó “Paz entre Holanda y Venezuela”.No es la primera vez que Curazao obstaculiza movimientos militares de su metrópoli. En 2019, aceptó a regañadientes la exigencia de Holanda de establecer un almacén para suministros para Venezuela, pero se negó a permitir que salieran de allí mientras no hubiera un acuerdo al respecto con Caracas.

Mientras tanto, EEUU emitió una declaración en la que amenazó a Trinidad-Tobago con que se “reserva la autoridad” de imponerle un castigo a su gobierno por un embarque de combustible que supuestamente salió de esa nación, llegó a la también isla holandesa de Aruba y de ahí habría sido trasladado a Venezuela.

La situación parece haber provocado una tormenta política.Las complicaciones y los infortunios se siguen acumulando cada día, como las lanchas artilladas de la Armada de Colombia que aparecieron vacías y a la deriva en el río Orinoco, así como el video de la confesión del capitán desertor de la Guardia Nacional Bolivariana Antonio José Segura, que comandaba una de las lanchas que intentaron el desembarco del cuatro de mayo.

El capitán Segura dijo que el estratega de la Operación Gedeón, el mercenario y ex sargento de las fuerzas especiales de EEUU conocidas como boinas verdes, Jordan Goudreau, les había demostrado su acceso a la Casa Blanca al adelantarles el anuncio que se haría sobre el envío de una fuerza naval al Caribe.Como tantos aventureros mercenarios con armas, Goudreau había conseguido, tras haberse retirado del Ejército, un trabajo de guardia privado en Puerto Rico poco después del huracán María y se retrató en camuflaje con una caseta de campaña en la cima de un monte, Él mismo relató que escuchó las noticias sobre una masacre en una escuela de la Florida y decidió renunciar y montar en ese estado una compañía para proponer que los padres  de estudiantes le pagaran mensualmente para infiltrar en los  planteles veteranos de las fuerzas especiales. No consiguió ni un solo cliente y hoy el edificio de Silvercorp es una estructura destartalada y abandonada. Pero desde allí, Goudreau logró un contrato: la Operación Gedeón.  

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