Los abrazos: ¿son un delito?

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    Por: Jesús Rodríguez García

    Ahora resulta que los abrazos son un delito. Dos políticos de partidos contrarios se abrazan en señal de civismo y les han caído arriba como si el miedo fuera más necesario que el amor y la fraternidad entre los seres humanos.

    Sí, ya parece que los escucho: «Eso es una gran irresponsabilidad, hay que protegerse para no contaminar a los demás». ¿En serio? Tenemos que abandonar nuestra naturaleza de seres humanos por miedo a contagiarnos con un virus que la gran mayoría lo supera sin síntoma alguno?

    Yo comprendo y me solidarizo con las personas que han perdido uno o varios seres queridos a consecuencia del dichoso virus. Es mas, les pido perdón, porque sé que puedo parecer insensible. Pero este riesgo de muerte lo corremos todos. Yo tambien estoy expuesto. Mis hermanas y hermanos. Peor aún, mi viejita que tiene 90 años con la que me relaciono con frecuencia y no he dejado de abrazar y besuquear hasta que me grita «yaaa que me gastas». De algo o por algo moriremos todos. No pretendo negar la existencia del virus. Se que tenemos que cuidarnos. Sobre todos, las personas vulnerables por sus condiciones de salud.

    Sin embargo, llegar al histerismo de criticar a dos personas por que se abrazan, me parece un nivel peligroso y preocupante de salud mental. En otro momento hubiese sido una nota refrescante y positiva. Señoras y señores, dos personas que no están enfermas no pueden contagiarse la una a la otra.

    Síí, ya parece que los escucho de nuevo: «eso es lo que tú no sabes, ¿y si se contagiaron minutos a tras? ¿Y si son asintomáticos?

    Hay cientos por no decir miles de medicos y cientificos en todo el planeta cuestionando esa teoría de que las personas asintomáticas pueden contagiar el virus. Dicen ellos que si no tienes síntomas, es porque tu cuerpo lo venció. El asintomático posiblemente lo que transmita sea un virus neutralizado, osea anticuerpos. Esta teoría de que los asintomáticos son vectores del covid-19, parece haber sido propagada para darle una carga mayor de inminente peligro y acrecentar más el miedo entre la población. Eso es lo que dicen médicos y científicos que no están aliados a los sistemas económicos del mundo. No son teóricos de conspiraciones.

    Independientemente de cuál de las tantas cosas que se dicen son las ciertas, lo cierto es que no debemos, no podemos abandonar nuestra humanidad. NO podemos permitir que nos conviertan en máquinas insensibles y sin afectos.

    NO podemos concederle el poder a los gobiernos de cancelar nuestros derechos y libertades a fuerza del miedo. ¿De qué nos sirve la vida si la vamos a vivir con miedo, presos en nuestras casas y amordazados con mascarillas en nuestras calles?

    ¿No son ustedes los que llaman héroes a los soldados porque se fueron a ofrecer sus vidas para luchar disque por nuestras libertades? Si por miedo al virus, a la enfermedad o a la muerte permitimos tanta represión, demos entonces por sentado la desaparición de la democracia con todos nuestros derechos y libertades. Demos entonces la bienvenida al fascismo.

    Esto es una guerra por el control de nuestras mentes, derechos y libertades. Tal Vez, nuestro gobierno local no esté tan consciente de ello, pero sigue la corriente y repite las mismas medidas que le dictan desde afuera.

    En esta guerra todos somos soldados. Moriremos o sobreviviremos, pero por miedo, no podemos entregar nuestras libertades que tanta sangre y vidas ha costado. El miedo es un arma más poderosa que la bomba atómica. Lo tiene a usted negando un beso y un abrazo a su hijo, padre, madre, hermano o amigo.

    Hagamos nuestra inmunidad de rebaño. Así ha sido siempre. Los virus siempre han convivido con nosotros. Si usted se siente vulnerable de salud, cuidese y protéjase. Si se siente con síntomas vaya al médico y guarde distancia o cuarentena. Los enfermos deben estar siendo atendidos en los hospitales. Pero los sanos debemos estar en la calle, trabajando, produciendo, chinchorreando, viviendo y sobre todo amando. Moriremos o sobreviviremos, pero el gobierno no tiene derecho ni poder para quitarnos eso. No deberíamos permitírselo.

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