El trabajo de la Policía NO es arrestarnos para castigarnos

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Los arrestos ilegales y selectivos son una de las prácticas más peligrosas en un país que aspira a ser democrático. 

¿Por qué arrestaron el lunes 24 de Agosto a cuatro personas desempleadas que buscaban ayuda en el Departamento del Trabajo? ¿Les arrestaron por reclamar que les atendieran en una agencia gubernamental cuyo propósito es servir a la ciudadanía? ¿Por qué les cierran las puertas literalmente a la gente más necesitada en medio de una pandemia y luego de más de cinco meses en toque de queda y restricciones de derechos? ¿Por qué arrestaron a una joven, Nicole Howard, que grababa y denunciaba por las redes sociales esta situación? 

La Policía no actúa ilegalmente como una excepción. Sus excesos y abusos de poder son concertados, permitidos e incentivados en una agencia donde la ausencia de mecanismos independientes y confiables de rendición de cuentas, aún en medio de una reforma, es su manera de ejercer violencia, control y poder en nuestra sociedad.

En lugar de garantizar derechos, la Policía de Puerto Rico se desempeña como represora profesional de la libertad de expresión y el derecho a la protesta, ambos derechos fundamentales cobijados por la Constitución. La Policía no tiene razón alguna para intervenir con personas que ejercen su derecho a expresarse y a grabar a sus funcionarios públicos. Violan sus propias políticas de intervención con la ciudadanía y actúan como las gangas criminales: abusando de su poder y descansando en la impunidad. 

 También hemos notado que en los casos en los que detienen manifestantes son rápidos para arrestar, pero muy lentos para hacer las citaciones de rigor o presentar cargos, si es que pueden justificarlos. En demasiadas ocasiones, después de tener a las personas arrestadas durante horas o días, al final no pueden ni presentarles cargos criminales pues realmente sus arrestos fueron ilegales y viciosos y no tienen siquiera un cintillo de prueba para justificar sus acciones. En otras instancias, fabrican la prueba con declaraciones de policías expertos en mentiras. El trabajo de la Policía NO es castigarnos y su rol tampoco es juzgar, eso es un asunto que se resuelve en los tribunales. El trabajo de la Policía tampoco es intimidar a quien denuncie y proteste las injusticias que vivimos. Es inaceptable que arresten gente por grabar, por denunciar, por resistir un gobierno mezquino y mediocre que les abusa. 

Por otro lado, no debemos olvidar que un arresto implica romper con el distanciamiento físico recomendado para controlar el contagio de COVID-19. Los cuarteles de la Policía son grandes focos de contagio y se ha demostrado con decenas de cuarteles que han tenido que cerrar y con la cantidad de policías contagiados con el virus, que por momentos ha sido 27 veces mayor al contagio del resto de la población. Exponer a personas que no han cometido delito grave alguno al contagio es criminal y violenta los propios protocolos de la Policía de Puerto Rico sobre el manejo de la pandemia. 

 La detención de 4 personas en el Departamento del Trabajo durante más de 10 horas, sin acceso a sus familias, con un trato degradante para que finalmente no se radicaran cargos, porque nunca cometieron delito es inaceptable. Pareciera que la Policía recibe instrucciones de arrestar a cualquiera que proteste. En los videos publicados en redes, en ningún momento se vio daño a la propiedad, solo pudimos ver personas indignadas y atropelladas por un gobierno negligente. Esto tiene que terminar. En una sociedad que aspira a ser democrática, no son las instituciones las que tienen que controlar a la gente sino todo lo contrario. Es la gente la que tiene que ejercer poder sobre sus instituciones.

Puerto Rico necesita una Policía profesional, constitucional, con perspectiva de derechos humanos y que sirva solo en los ámbitos estrictamente necesarios de la seguridad pública. Somos nosotros, quienes vivimos en este país, quienes tenemos que cambiar o incluso abolir esta policía abusiva.

¡Exigimos que la Policía garantice nuestros derechos! ¡Que sus ilegalidades y abusos tengan consecuencias!  ¡El trabajo de la Policía NO es castigarnos! Exijamos que los arrestos abusivos de la Policia de Puerto Rico tengan consecuencias legales y disciplinarias. ¡No más impunidad!

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