Llamado a los Periodistas de Puerto Rico y de todo el Mundo

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Por: Jesús Rodríguez García 

Como periodista por más de 20 años de experiencia, nunca antes había visto al periodismo puertorriqueño en una tan complicada y trascendental encrucijada. Debemos estar claros que una cosa son los medios y otra el periodista que trabaja para esos medios y que muchas veces la libertad de prensa es limitada por las exigencias editoriales del medio. 

Sin embargo, muchas veces el periodista tiene la opción de sugerir temas y ángulos distintos a los que están en discusión. Yo personalmente, no dudo del compromiso de la gran mayoría de los periodistas de mi país con la verdad. La gran mayoría de mis compañeros no le dirían una media verdad a la gente, si conocieran la verdad completa. Mucho menos nos dirían una mentira a sabiendas. Dije que la gran mayoría, porque algunos,  la minoría, no disimulan que sus intereses económicos los compromete demasiado con el discurso de aquellos que les pagan. 

Es por eso, que mi llamado es a esa gran mayoría de buenos y profesionales periodistas de mi país, mi colegas, a que no se conformen con el discurso oficialista. Que investiguen, que vayan más allá y atrévanse a publicarlo. 

Siempre hemos considerado sospechoso al gobierno en todo lo que nos dice. Sin embargo, en este tema tan importante le están haciendo el coro. 

Yo sé muy bien que es más cómodo repetir sin investigar la información que nos da el gobierno, muchas veces presumiendo de buena fe que nos están diciendo la verdad. Pues no, no siempre nos dicen la verdad y ustedes lo saben. Por eso es que hay que salirse de las fuentes de noticias oficialistas que responden al aparato Tecnocientífico corporativo globalista para encontrar otros ángulos de esta historia. Hay otros ángulos detrás del llamado covid 19. 

También se que se nos ha metido mucho miedo y como periodistas responsables tememos por nuestra credibilidad, por nuestra reputación, por nuestros salarios. Tampoco es fácil caminar en contra del tránsito. Es más cómodo dejar que nos lleve la corriente y navegar con ella. 

Pero, ¿de qué me vale a mi como periodista, meter mi credibilidad en un cofre para protegerla, mientras permito que engañen, aplasten y exterminen a mi gente? Sería como dejar que mi hija se ahogue y no me tire a salvarla por no mojarme la ropa. Yo me tiro aunque no sepa nadar. ¿Ustedes no?

 Pero qué es un periodista? Como yo lo veo, el periodista es el que viene llamado a alumbrar el camino. El que revela la luz de la verdad para despejar las tinieblas que ciegan al pueblo. Aunque ese mismo pueblo se moleste contigo porque esa verdad les hirió sus retinas.  Ese es el más doloroso precio que hemos tenido que pagar los periodistas. El escarnio de aquellos a quien pretendíamos alumbrar. Gente dormida e idiotizada que ama a sus verdugos y odia a sus libertadores. 

 Pero como periodistas, no estamos aquí para ganarnos la simpatía de nadie. Estamos aquí por un compromiso con lo que entendemos justo y necesario, darles a nuestro pueblo los elementos de juicio para que despierte de ese sueño en el que lo han sumido. Estamos aquí, se supone, por un innato compromiso con la Luz de la Verdad.

Por eso yo estoy aquí, porque siempre he querido estar del lado correcto de la historia. El que me conoce como persona y como periodista, sabe que no me gusta hacer el coro y nunca estoy en el corral de los borregos. Y si estuviera equivocado, es porque simplemente estoy equivocado. Pero les puedo decir de cara al Sol, que lo hago con profunda honestidad.  No porque nadie me haya comprado la conciencia con auspicios, porque mi conciencia nunca ha estado en venta ni en alquiler. Por eso nunca le he tenido miedo a los que firman el cheque. 

Porque me parece más importante la esencia de lo que somos como seres humanos que lo que podríamos alcanzar como figuras de importancia y renombre en los medios. Medios que a cambio de algunos dólares y algo de fama, nos convierten en marionetas de la mentira y del putrefacto sistema en el que vivimos. ¡Si nos dejamos! Si lo permitimos! Yo siempre he preferido la Luz de la verdad a las luces de neón. Por eso ya no se me escucha en los medios de confusión. 

Invito a los compañeros periodistas de mi pais Puerto Rico y del resto del mundo, a que en lugar de participar del terrorismo informatico al que estan sometiendo a nuestros pueblos, se unan al esfuerzo de descubrir y promulgar la verdad. Se unan para denunciar a los que nos mienten y someten al encierro, castrando nuestras libertades civiles y derechos humanos. So color de una reingeniería social y política camuflada con la excusa de la salud y con esta supuesta pandemia. 

No les estoy pidiendo que estén de acuerdo. Les exhorto a que estudien, investiguen y lleguen a sus propias conclusiones, a realizar el trabajo periodístico y no sigan como autómatas repitiendo lo que podría ser una gran mentira haciéndola creer como la gran verdad. 

Decirle a la audiencia que Han muerto 900 personas por covid 19, sin aclarar que muchos, la mayoría murieron con covid, pero no por covid es terrorismo informativo. Decir que hay mas de 40 mil personas contagiadas de covid y no decir que mas del 85 por ciento no esta enferma y que el 99 por ciento se recupera de la llamada enfermedad, es terrorismo y no periodismo. 

No publicar las voces expertas que advierten de la imprecisión de las pruebas PCR llamadas moleculares y que una persona sin síntomas es una persona que no está enferma y si no está enferma no contagia,  es esconder información al pueblo. Los medios se han convertido en propagandistas y cómplices del terror y daño psicológico al que nos están sometiendo.

Recientemente, los medios noticiosos informaron sobre un grupo de líderes comunitarios que desconfían del proceso electoral y exigen acción inmediata.  

Estos ciudadanos decían que a base de lo reseñado en la prensa y medios sociales sobre denuncias de acciones que de ser ciertas, constituyen fraude electoral. 

Entre las denuncias se reportó con evidencia, el caso de una persona fallecida desde febrero de 2020 que aparece solicitando voto por adelantado. Como se trata de elecciones, los medios están habidos por cubrir ese tipo de alegaciones. 

Sin embargo, Médicos por todo el planeta levantan la voz de alarma de que esta pandemia es un fraude científico y ciudadanos como la joven Isabel Hurtado de Mendoza que denuncia al Departamento de Salud de Puerto Rico de inflar las estadísticas al incluir a sus abuelos entre los médicos fallecidos por covid 19, cuando a ella le consta que eso no es cierto y que sus abuelos hacía mucho tiempo estaban retirados,  los medios de comunicación no hacen caso e ignoran dichas denuncias. 

Si el Departamento de Salud y los hospitales incluyen a pacientes o ya fallecidos por otras causas como casos de covid, se llama manipulación de las estadísticas y cometen el mismo fraude que el partido que hace que sus muertos voten.  ¿Y eso no es importante para los medios noticiosos de este País? 

Nos pretenden llenar de miedo y terror con estadísticas manipuladas, nos quitan la libertad de movimiento, provocan miles de millones de dólares en pérdidas, miles de padres y madres de familia pierden sus empleos, miles de comerciantes han tenido que cerrar sus negocios perdiendo así el modo para mantener a sus familias, nos arrebatan los abrazos y afectos de nuestros seres queridos, están encaminando al país poco a poco hacia una miseria inigualable en nuestra historia moderna y para los medios noticiosos ¿eso no es noticia? ¿No tiene ninguna importancia? ¿Al menos eso no nos debe provocar la más elemental suspicacia periodística? 

No investigar las denuncias contra la narrativa oficialista, e ignorar a aquellos que la denuncian, es una complicidad criminal.

Como siempre he dicho, la imparcialidad e indiferencia periodística, son sinónimos de complicidad. Y como dijo el periodista y escritor estadounidense Upton Sinclair: “Es difícil hacer que una persona entienda algo si su salario depende de que no lo entienda”.

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